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Baldosas por la Memoria

Carlos Augusto Cortés “Poyú”

Armado: 11 de julio de 2015
Colocación: 12 de septiembre de 2015 en Escuela Nº 1, República de Cuba, Costa Rica 4942. CABA 
Reposición: 29-10-2016

Militante popular, nacido en Posadas (Misiones) el 11/07/1936. Maestro, Profesor de Educación Fïsica, Técnico en Bioestadística, Antropólogo.

Su secuestro y desaparición forzada ocurrió el 1/6/1976 al salir de su trabajo en la Escuela Nº 1 D.E. 9, República de Cuba, Costa Rica 4942. CABA

Carlos Augusto Cortés (“Poyú”)
CONADEP 1255

Nació en Posadas, Misiones, 11 de julio de 1936. Estudios secundarios: Escuela Norma de Profesores Mariano Acosta, donde se recibió de Maestro Normal Nacional a los 17 años. Un año después empezó a trabajar como empleado en la Biblioteca Nacional del Maestro, durante 5 años. Luego pasó a ejercer como maestro titular, luego vicedirector, en Capital. Se recibió de maestro de Educación Física en el Instituto Nacional de Educación Física “Dr. Enrique Romero Brest”, Y ejerció como tal en la Municipalidad de Buenos Aires. Se recibió de Técnico en Bioestadística, becado por la UBA. Trabajó como tal en el Ministerio de Hacienda mientras estaba al frente Dagnino Pastore. En 1970 empezó a estudiar Ciencias Antropológicas en la Facultad de Filosofía y Letras y aprobó la última materia en diciembre de 1974. En su ficha académica figura una anotación “ojo, no corresponde ‘Historia de las luchas populares’”, materia que había aprobado en marzo de 1974. Como parte de las “Actividades de verano en la Facultad de Filosofía y Letras, año 1974” a desarrollar entre el 7/1/1974 y el 8/3/1974, que se fundamentaron de este modo: “A partir de la necesidad de ofrecer a los estudiantes la posibilidad de trabajar para la Reconstrucción Nacional durante todo el año y a la espera de un ordenamiento uniforme para toda la Universidad respecto al uso y distribución de los doce meses del año, esta Facultad considera las siguientes tareas estivales…”, la FFyL propuso una serie de cursos. Uno de ellos era “Historia de las luchas populares” a cargo de los profesores Juan Pablo Franco y Fernando Álvarez, bajo la órbita del Departamento de Sociología, materia que Carlos Cortés cursó y aprobó en marzo del 1974. Pero como figura en su ficha académica, esa materia no le es reconocida, a partir de resoluciones tomadas por la Misión Ivanissevich. También entre los cursos de verano, Cortés cursó el Seminario Migraciones y vivienda popular, a cargo del profesor Hugo Ratier, respecto al cual la intervención también pretendió desconocerlo, aunque en este caso el desenlace fue diferente, ya que varios afectados, entre ellos Cortés, iniciaron acciones: El 2 de junio de 1975 el Secretario de Asuntos Académicos Carlos Weiss y el delegado interventor de FFyL, Raúl Sánchez Abelenda, dictaminaron “Declarar que los cursos y enseñanzas dictadas en el curso de verano de 1974 [entre los cuales estaba el seminario Migraciones y vivienda popular] …y la declaración de su carácter de materias optativas para la carreras de esta Facultad, que no figuren en los planes de estudio vigentes, son actos administrativos inexistentes, y que los profesores que haya impartido esas enseñanzas se han desempeñado como funcionarios de hecho, fuera de todo ámbito de competencias asignado”. Ante esta resolución, varios alumnos, entre ellos Carlos Cortés, iniciaron acciones reclamando la validez de las cursadas, y después de larga y dificultosa tramitación, una resolución del 15 de octubre de 1975 firmada por Sánchez Abelenda y Weiss, resolvieron “Reducir como caso excepción, una materia por cada uno de los cursos aprobados, del número de materias optativas que deban cursar los estudiantes que hayan asistido regularmente a los cursos mencionados y demostrando su vocación de estudio en forma fehaciente para certificación correspondiente a actos registrales realizados por el departamento de Alumnos con referencia a las actividades citadas”. Según la denuncia presentada por su madre, “el 1° de junio de 1976 a las 16:45 salió de su lugar de trabajo, Escuela № 1 DE № 9, sita en Costa Rica, entre Thames y Serrano, con su automóvil Citroën 3 CV modelo 1972, en dirección al Instituto de Antropología, donde realizaba trámites tendientes a obtener su pase como docente de la Escuela 1 a dichos instituto, y donde se encontraba citado a las 17 hs. No llegó al mismo, ni regresó a su domicilio, como era habitual a las 18 hs.” En el reverso de la ficha también figura, escrito a mano, en el ángulo superior derecho: 4/8/76. Atendió la mamá, grave problema”.

Palabras de Graciela Lombardi a los alumnos de la escuela República de Cuba

Los que terminen séptimo van a ir a una escuela secundaria y van a estudiar Historia. Y ustedes van a ver historias de personas con nombres importantes y no tienen nada que ver con ustedes. Yo les quiero decir que ustedes, hoy, con sus 11, 12, 13 años, están escribiendo Historia, porque esto es un acto de reparación a una cosa horrible que pasó en nuestro país, que fue que a las personas que pensaban distinto los agarraban, los llevaban a un lugar, los mataban y los desaparecían. Ustedes están reparando esa historia porque están construyendo la historia de un maestro de escuela de ustedes, cuya verdad fue desaparecida durante un montón de años hasta que Barrios por la Memoria, hasta que una bibliotecaria, hasta que dos maestras, hasta que tres maestras dijeron “vamos a hacer algo”.

Y ustedes con sus maestros están escribiendo Historia. Algún día, cuando ustedes tengan hijos grandes o nietos, les van a poder contar que en ese renglón de la Historia Argentina donde diga que en el siglo XXI, en el año 2015, se reparó la historia de un maestro que fue desaparecido en la puerta de la escuela, ustedes estuvieron aquí, haciendo la baldosa, y van a estar en septiembre poniendo la baldosa en la puerta de la escuela.

Ustedes hacen la Historia -aunque sean chiquititos, aunque se crean que esto que yo les digo es un poco raro- la Historia se escribe así, chicos, no se escribe de otra manera. La Historia es participar, es hacerse cargo. Yo quiero públicamente… no sé, no me puedo atribuir la representación de Carlos, pero sé que en algún mirar él estaría muy feliz de saber que alumnos de la escuela República de Cuba, maestros de la escuela de la [sic] República de Cuba, la comunidad de Palermo, junto con organizaciones que bregan porque la memoria no se pierda, están trabajando, están poniendo su historia acá, y nos están dando la oportunidad a todos nosotros que fuimos sus amigos, que tuvimos miedo, que nos escondimos en el país, algunos otros se tuvieron que ir del país para conservar la vida; hoy con más de sesenta años estemos muy contentos de poder hacer esta reparación y poder compartir con gente que no conocemos, con gente que nació después de que a Carlos lo mataron; compartir la emoción de decir somos argentinos, queremos la democracia, queremos la paz, queremos que las diferencias se zanjen siempre, siempre en paz, con respeto, con humildad, y con esa vocación de querer al otro.

Carlos quería al otro; Carlos quería un Occidente mejor, decía él. Él decía siempre: “Algo viene mal en Occidente”. Y se refería a cosas que todavía están pasando en Occidente, porque en Asia hay guerras, porque en el Norte están tratando de aplastar a los países como Grecia, como al pueblo español, el pueblo portugués; esas cosas todavía son las cosas que vienen mal en Occidente, y Carlos lo decía hace más de cuarenta años. Bueno; en Latinoamérica estamos haciendo que algunas cosas estén un poco mejor, con mucha lucha, con mucha discusión, con mucha, pero con mucha paz; podemos pelearnos y discutir de política, podemos pensar distinto, pero no nos matamos. Nos respetamos, y vamos a las urnas y votamos. Y el que gana, gana porque tiene los votos de la gente que lo votó. Eso hace cuarenta años no había. Y los viejos como nosotros lo sabemos, lo sufrimos, lo padecimos; por eso, a pesar de que este es un momento de recordar a un ser querido que murió en manos de la dictadura, a pesar de eso, es un momento de mucha alegría, mucha alegría, porque estamos conociéndonos y dejándole a ellos, que son las nuevas generaciones, un legado de que se puede vivir en paz, se puede reconstruir la memoria y que, sin Memoria, la verdad, somos objeto de consumo.

Así que gracias a todos y a cada uno de los que hoy está acá, y a todos los que iniciaron y empujaron esto y lo van a seguir empujando; nos vamos a encontrar en septiembre en la puerta de la escuela República de Cuba para que se haga Justicia. Muchísimas gracias.

 

Palabras de Inés, alumna de la escuela.
Todo comenzó cuando Memoria Palermo nos contó sobre Carlos, y desde ese momento comenzamos a investigar, porque queríamos averiguar más.
Para esto nos ayudamos con documentos de la escuela y testimonios de sus compañeros de trabajo, amigos y familiares. Con cada persona que nos contaba de él, nos quedábamos más maravillados, pero también tristes y enojados por lo que le hicieron, ya que era muy buena persona y no se merecía que lo maltrataran, que lo secuestraran y que finalmente lo asesinaran cobardemente.
Carlos vino de Posadas, Misiones, junto a su madre y su hermana, luego de haber perdido a sus hermanos y a su padre cuando era chico. Cuando llegó aquí sólo se dedicaba a estudiar, vestido elegante, como un “espía”, como decían sus amigos. Le gustaba leer y enseñar ya que eso hace un maestro, aprender para enseñar, y Poyú, como se apodaba, era un buen maestro. Además de eso había hecho el profesorado de educación física y tenía estudios de antropología. Un hombre con muchos intereses.
Y luego de un día para el otro, sin darnos cuenta, ya habíamos logrado construir su baldosa, pero no una baldosa normal, una para recordarlo, para que toda la gente que pase y la vea, sepa que él estuvo aquí, que existió y que lo destruyeron de un momento a otro, así nomás, porque sí, sin dar explicaciones ni aviso, sin darle tiempo a que se prepare, sin darle tiempo a que se despida. Seguramente Poyú, quien tenía mucho amor para dar, resultaba molesto a los que lo asesinaron.
Una vez construida la colocamos, en un encuentro que tuvimos en la puerta de la escuela, todos, estábamos todos, su esposa, sus amigos, sus amigas, otros  maestros de la escuela, alumnos. ¿Faltaba Poyú?, sí, claro, físicamente, pero de alguna manera era el más presente de todos, porque no hablamos de otra cosa. Para nosotros fue una experiencia única, porque estamos hablando de una vida, de una persona a la que se la arrebataron muy pronto. En este caso hablamos de Poyú, de Carlos, pero hay 30.000 desaparecidos a los que les pasó esto, los obligaron a sufrir, sin razón.
El camino no fue fácil, pero juntos llegamos a develar lo que le pasó, lo que le hicieron a este hombre que tenía una familia y amigos que lo querían, y una vida por vivir, ya con grandes metas logradas y queriendo lograr más.
Hacer este proyecto fue desde ya emocionante, por todos los sentimientos encontrados que tuve, y que creo que todos también tuvieron, como la tristeza por saber lo que le pasó, la felicidad por saber que estábamos avanzando y que cada vez íbamos mejor, y el enojo por darnos cuenta lo que le hicieron. Pero además de eso, tuve sentimientos que ahora mismo escribiendo esto, no puedo describir, como cuando Cristina, la esposa de Carlos, me felicitó y agradeció por lo que estaba haciendo, o cuando fui conociendo más y más de la historia de Carlos, esos sentimientos no los puedo describir, supongo que por lo importantes que son esos momentos, o por la felicidad de saber que fui parte de algo tan importante.
Solo quiero, por último, agradecer a todos los que formaron parte de esto.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Armado Baldosa homenaje Carlos Augusto Cortés "Poyú"
Colocación de Baldosa homenaje Carlos Augusto Cortés "Poyú"
Reposición de baldosa Carlos A.Cortés

Blog Carlos Augusto Cortés: ¡presente! Un homenaje al maestro detenido desaparecido por el terrorismo de estado el 1º de junio de 1976, al salir de la Escuela 1 D.E. 9º, "República de Cuba". Busca reconstruir su memoria, borrada de la escuela durante casi cuatro décadas a partir de su secuestro. Reseña la investigación realizada en 2015 por los alumnos de 7º y 6º grados. El proyecto fue coordinado por las docentes: Alejandra Montero (7º), Mariana González (6ºA), Gabriela Dujaut (6ºB) y Silvia Guiard (Maestra bibliotecaria) junto con las licenciadas Alba Pereyra Lanzilloto y Georgina Andino, de "Sitios de la Memoria" (Ex Centro Clandestino de Detencion Orletti). Todo comenzó en marzo, cuando la agrupación "Memoria Palermo", integrante de BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA acercó a la escuela el dato de la desaparición de Cortés y la propuesta de fabricar y colocar una baldosa en su homenaje.

Notas de Prensa

Agencia para la libertad. 11/09/2015.
Homenaje a Carlos Augusto Cortés, “Poyú”, maestro desaparecido de la Escuela “República de Cuba”

 

BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA