Asociación Civil Memoria Palermo
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Baldosas por la Memoria

Unidad Básica 17 de octubre (1972 - 1975)

Armado: 2013
Colocación: 6 de abril de 2013 Carranza y Nicaragua. Palermo. CABA

Salvador Leonardo Amico
Santiago Pedro "Chango" Astelarra
Alvaro Martín Colombo Sierra
Valentina Norma Keheyan
Alfredo Martín Pasquinelli
Oscar Armando Ponce
Segundo Manuel "Lito" Ponce
Angélica Beatriz Toundaian

 

“Aquí, … aprendimos de alguna manera a vivir, y fuimos todo lo joven que puede ser una generación que siente que su destino es cambiar el mundo” Clara Obligado, compañera del Chango.

 

 

La baldosa sita en Nicaragua y Carranza, hoy nos recuerda no sólo a los ocho militantes detenidxs-desaparecidxs que pasaron por la Unidad Básica 17 de octubre, sino también al querido Julio Gómez Carrillo, quien se esmeró con tenacidad para memorializar a sus compañerxs. A Julio lo perdimos meses después de la colocación, dejándonos un ejemplo constante de amor y lucha.
Atesoramos sus palabras en el acto del 6 de abril de 2013 donde detalló las actividades desarrolladas desde UB 17 de octubre.

Entre aplausos que compartió con todos los compañeros presentes, Julio Gómez Carrillo comenzó a contarnos cómo los que participaron de la gloriosa Juventud Peronista en la UB 17 de octubre, y miles de espacios similares, quedaron atravesados por la experiencia, para plantarse en su identidad de militante.

Nos contó que la UB se formó cuando estudiantes jóvenes convergieron con viejos militantes peronistas en un barrio donde abundaban los trabajadores humildes, muchos de ellos de las bodegas del barrio.
Un relevamiento del cuadrilátero comprendido por las avenidas Dorrego, Córdoba, Juan B. Justo y Santa Fe, produjo más de 70 inquilinatos con residentes venidos de Santiago del Estero, Catamarca, Tucumán y otras provincias del Norte. Fue en la UB 17 de octubre donde confluyeron compañeros con distintas perspectivas ideológicas, pero pronto esta UB consolidó su identidad en la Tendencia Revolucionaria del Peronismo y en la organización político-militar Montoneros.

La UB 17 de octubre fue la sede de un amplio trabajo de bases que incluyó la formación del Movimiento de Inquilinos Peronistas, armado con militantes que vivían en los hoteles, inquilinatos y pensiones del barrio; una Guardería para que las madres pudieran salir a trabajar; una sala de primeros auxilios gestionada por el Chango Astelarra (primo de Julio); y varios centros de alfabetización, uno de los cuales funcionaba en la misma UB, otro en el Club Palermo y otro dentro de la Bodega Giol, donde trabajaban más de 5000 obreros.

El debate político, como el mate dulce o amargo, era infaltable tanto allí como en las pensiones del barrio; las visitas eran mutuas. En su mayoría, los militantes de la época estaban convencidos, como nos dijo Julio, de que esa experiencia “era lo que mejor expresaba lo que nosotros hacíamos”.

La discusión política era intensa y la UB 17 de octubre no fue ajena al fraccionamiento del Movimiento en torno a la lealtad hacia Perón, con algunos de los compañeros pasando a formar parte de la Columna Sabino Navarro, otros al PRT-ERP, mientras que otros sostuvieron la lealtad a la conducción de Perón.
Los ocho nombres en la baldosa que está en la esquina de Nicaragua y Carranza retratan los distintos recorridos ideológicos de esos militantes y la certeza de sus convicciones al optar por formas de lucha también diversas. Ese día Julio nos recordó que hoy las opciones de lucha tienen otra naturaleza y características, y que el hacer Memoria, sostener la Verdad y buscar la Justicia, son algunas de las herramientas para fortalecer nuestro proceso democrático mediante un diálogo fecundo.

A pocos meses de anunciado el Gran Acuerdo Nacional y de la promulgación de la ley 19.102, Ley Orgánica de los Partidos Políticos, que establecía las reglas para la normalización de los partidos políticos en las postrimerías de la denominada Revolución Argentina1, la UB 17 de octubre abrió sus puertas en 1972 para desarrollar un trabajo social y cultural significativo que dejó marcados tanto a los que allí se entregaron con arrojo a la militancia y el debate político, como a los habitantes del barrio que la frecuentaban.

A lo largo de su breve y urgente historia sufrió tres atentados de la Triple A y finalmente cerró sus puertas en abril de 1975.


“Aquí, hace ya más de tres décadas, estuvo la Unidad Básica 17 de octubre. Para los que militamos en ella, era el lugar de encuentro de un grupo de jóvenes venidos de distintos medios sociales e ideologías con la gente del barrio de Palermo, del Palermo de entonces, cuando en las pensiones vivían las familias hacinadas y Juan B. Justo se agitaba en el difícil trabajo de las bodegas. Aquí aprendimos a conocernos, a debatir, aprendimos que no todo era la universidad y a ser generosos. Éramos una generación particular, que rompía con los moldes familiares, que hacía de la política un cambio personal y del cambio personal, un compromiso político. En esta Unidad Básica, en esta esquina, pasé los momentos más importantes de mi juventud, y también los más dolorosos. [...]

Aquí, decía, aprendimos de alguna manera a vivir, y fuimos todo lo joven que puede ser una generación que siente que su destino es cambiar el mundo. Aquí acertamos y nos equivocamos, dimos todo lo que éramos capaces de dar, y muchos, por fin, dieron la vida. Aunque fuimos una generación mutilada aquí estamos, poniendo esta placa y repitiéndonos que a la historia no se la llevó el viento. Que las cosas pueden ser de otra manera. [...]

Vivo en España, un país que no supo hacer nada con los recuerdos de su violencia, y sé la valentía y la lucha que ha implicado llegar hasta aquí, hasta esta reunión en Nicaragua y Carranza para colocar esta baldosa en el recuerdo de los militantes de nuestra Unidad Básica que murieron. Es un acto importante que clava en nuestra memoria el recuerdo de nuestros desaparecidos, es un homenaje que merecen y es un acto que los honra. Ellos, los que no tuvieron tumba. Chango es uno de ellos. Desapareció una mañana, después de que allanaran su casa. Esa misma noche le pregunté si estaba seguro de que no lo seguían, si estaba siendo cuidadoso. No lo era por personalidad, y eso me preocupó. Recuerdo que me contestó: ‘creo que no me siguen’. Y el ‘creo’ quedó repicándome en la cabeza, como una mala señal. A la madrugada, lo fueron a buscar. Sé que le taparon la cabeza con un suéter y que lo metieron en un auto. Fue lo último que se supo de él. Hoy podemos recordarlo en su fortaleza y en sus debilidades, mientras sentimos, en el misterioso camino de los años, que algo de su entusiasmo y de su bondad sigue con nosotros. [...]

Clara, compañera de Chango

 

Ver más Historias de vida en el Libro Baldosas X la Memoria III (desde página 126)

 

 

 

 

 

 

BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA