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Señalización del Osario General del Cementerio de la Chacarita como Sitio de Memoria

25 de noviembre de 2017

EN EL MARCO DEL PLAN SISTEMÁTICO DE EXTERMINIO EJECUTADO POR LA ULTIMA DICTADURA CIVICO-MILITAR ENTRE 1976 Y 1983 EN ESTE CEMENTERIO SE REALIZARON ENTERRAMIENTOS COMO NN E INHUMACIONES ADMINISTRATIVAS. AQUÍ SE OCULTARON LOS CUERPOS DE CIENTOS DE MILITANTES POPULARES DETENIDOS-DESAPARECIDOS PARA ENCUBRIR SU ASESINATO. LAS PERSONAS QUE ESTABAN BUSCANDO INFORMACIÓN SOBRE SUS FAMILIARES “DESAPARECIDOS” NUNCA FUERON NOTIFICADOS DE LA RECEPCIÓN EN LOS CEMENTERIOS DE NUMEROSAS PERSONAS ASESINADAS A MANOS DE LAS FUERZAS REPRESIVAS. ESTA METODOLOGIA NO SOLO IMPIDIÓ QUE LOS FAMILIARES PUDIERAN RECUPERAR LOS CUERPOS DE SUS ALLEGADOS Y REALIZAR SU ENTERRAMIENTO, SINO QUE POSIBILITÓ QUE FUERAN ENVIADOS AL OSARIO GENERAL Y ASI PERPETUARON SU CONDICIÓN DE DESAPARECIDOS.

 

Palabras de Clara Soledad Ponce

Mi papa “Lito Ponce” y su hermano Oscar Ponce, militaron desde los primeros años de secundaria, conocían la pobreza que habían pasado sus padres en su Tucumán natal y la del resto de la familia que vivía en el conurbano, ellos eran “los primos de la capital”, estudiaban en colegio privado y se iban de vacaciones. Podrían haberse recibido de médicos o bioquímicos en la universidad de Bs. As. o en la de La Plata, donde pasaron los exámenes de ingreso sin inconvenientes. De mi papá sus compañeros recuerdan que era muy inteligente, reservado, ingenioso y solidario; “nos sentíamos seguros con él” me cuentan…de mi tío su peculiar forma de bailar rock y su estampa, el negro era más donjuán que mi viejo. Mi mama Inés Alicia García… otra promesa, había modelado y diseñaba ropa, trabajaba y estudiaba desde joven y cuando mi papa la conoció estaba prometida a un hacendado…su primera cita fue en una reunión política y de allí en más los tres fueron inseparables.

Eran jóvenes que dejaron su vida cómoda para comprometerse con el país, con la búsqueda de justicia social, y la reivindicación de los derechos vulnerados. Mi vieja militaba en la villa 21 llevando a los pibes que no accedían a ninguna atención médica, al Htal. Udaondo; mi papa y mi tío en las unidades básicas. Hasta que el terrorismo de Estado empezó a diezmar a nuestra familia. Nuestra primer desaparecida fue su prima Alicia Bianco; la hija de Mary Ponce de Bianco, quien conformo el primer grupo de madres y familiares en la iglesia de la Santa Cruz; comienza buscándola a ella, sin saber que pronto se sumarian sus dos sobrinos, su esposa y yo.

Lito y Oscar,  fueron asesinados el 15/02/77 en Álvarez Thomas y Juramento, por las fuerzas represivas conjuntas, después de horas de persecución armada. Los vecinos del barrio aun recuerdan como efectivos de 10 comisarias, tanquetas del ejército y armamento antiaéreo, detonaban sus municiones contra sus casas, todavía hoy las ventanas de hierro y los frentes conservan los agujeros de las ráfagas de metralla.

Este es su relato actual, me lo cuentan como si hubiera pasado ayer… los vecinos recuerdan como dejaron sus cuerpos tirados en la calle todo el día; como los obligaban a quedarse dentro de las casas, amenazados por el ejército y luego la policía se llevaría a varios testigos, periodistas e incluso a una menor de edad para interrogarlos durante todo el día.

Horas después me secuestraban junto a Chichina, de una posta sanitaria, que quedaba a 2 cuadras. Mi tía abuela Mary Ponce de Bianco, nunca ceso en el reclamo continuo de su hija, de esa beba y de los cuerpos de sus sobrinos. 3 meses más tarde asesinan a mi mama y a 4 compañeros en la calle Junta 1385, violentando la casa donde dormían.

Ningún organismo del Estado quiso dar cuenta de ¿Dónde estaban? La morgue juidicial practico sus autopsias, tenían partida de defunción con todos sus datos filiatorios, domicilio, etc. Estaban identificados y ninguna autoridad notifico fehacientemente a los familiares, que buscaban desesperadamente conocer el destino de sus desaparecidos. El incremento de jóvenes NN inhumados administrativamente en este cementerio, superaba ampliamente a la media histórica, según supe por el libre de María José Sarrabayrouse Olivera, a quien agradezco toda su investigación sobre el tema. Solo la causa de la morgue judicial y la vuelta de la democracia podrían decirnos la verdad acerca del encubrimiento que posibilito que los restos de nuestros familiares terminaran allí y fueran irrecuperables.

De los retazos de mis recuerdos de los 5 años, con mis abuelos buscando en las listas de los diarios, los nombres de sus hijos; me voy a un sueño que se me repetía desde la adolescencia, ese sueño muto en mi juventud, se hacía más claro conforme sabia más acerca del destino de mis viejos…en su última versión: bajaba con el auto por la autopista 25 de Mayo y terminaba en un mar de huesos y los camiones militares que me pedían que me identificara…estaba en tiempos de la dictadura, el despertar era de un nivel tremendo de angustia y terror. Cuando fui al Atlético creí que se refería a ese CCD, pero desde que empecé a pensar en esta señalización, supe que ese sueño denunciaba este hecho perverso de arrojar cientos de huesos de nuestros familiares, desapareciéndolos en un mar donde no podremos identificarlos. También supe que este homenaje debía ser colectivo, como fue su militancia. Tal como dijo mi madre: “yo nunca dejaría la lucha;  por mis compañeros y por mi hija, por los hijos de todos.”

Desde que colocamos las baldosas en la entrada no lo sueño mas, ya no despierto con ese nivel de angustia y con la sensación enloquecedora de no poder alojar tanto dolor. Y creo que el poder perverso que los destino aquí, también forjo en cada uno de nosotros la firme convicción de no aceptar este trato de paria, de destierro y humillación para ninguno de nuestros compañeros o familiares asesinados, así como no aceptaremos la persecución política de la que fueron víctimas.

No deseo para ningún ser humano tanto dolor, la prohibición de los derechos más elementales que ellos sufrieron a manos del Terrorismo de Estado y al que nosotros tuvimos que sobrevivir y ser testigos…Ya la tragedia griega de Antígona nos advierte, que los ritos funerarios que cada cultura y que cada familia resguarda para sus deudos, son sagrados y ninguna acción humana puede privarnos de ellos. Por eso a pesar del paso de los años estamos aquí para darles algún tipo de sepultura y sentir que los despido en paz.

Aunque hay hechos que son inadmisibles,  me pase la mitad de la vida intentando corroborar ¿Dónde estaban sus cuerpos, de verdad? Seguramente cada uno de Uds. hayan pasado más.

Este año se cumplirán 40 años de su asesinato y de mi secuestro; mi búsqueda por el EAAF comenzó a los 19 años, le pedía reiteradamente a Maco que me tomara una muestra para identificar a mis viejos, pero no tenía ninguna documentación que acreditara ¿Dónde estaban? Y las nuevas generaciones que me preguntaban ¿Dónde están tus papas? Si fueron asesinados donde están sus cuerpos, comprendí charlando con Ma. José que necesitaba venir al cementerio. Necesitaba buscarlos como cualquier familiar amoroso haría con sus  muertos.

Entré por el archivo general, allí sus empleados cuidaron los libros de la época de la última dictadura, viejos parecían esperar… un sepulturero que había estado en la cuadriculas donde enterraron mis viejos, se lamenta “Eran tantos jóvenes, yo enterré a tu mama”, lo mire y casi no podía pronunciar palabra, vi sus ojos emocionados y pensé que por lo menos mi vieja había sido tratada con algo de dignidad y cuidado, su cuerpo, su identidad era recordada por los humildes, como hubiera deseado. Ingresada como NN en Mayo del ´77, en el 2014 era buscada con ahínco por dos personas que me pedían todos los datos, por apellido de casada, de soltera, la fecha de su muerte y yo pronunciaba mis datos, los que había juntado desde mis 19 años, los que a veces no me salían de la boca, el nudo…el dolor…la angustia de no saber donde están, que hicieron con nuestros hijos/as, con nuestros hermanos/as, con nuestros padres y madres parece agolparse de a miles en cada uno de nuestros pequeños y a la vez enormes cuerpos…

Con mi papá y mi tío fue diferente, me envían al archivo de tierra, nos quedamos solos por un instante y el terror de nuevo se hace presente; obvio en el 2014 nadie me iba a llevar…pero sabemos que para el trauma psíquico el tiempo presente no existe y esa beba asustada vuelve, me temblaban las piernas, hasta que aparece una empleada que busca en otros libros enormes y allí esta su tumba, fecha, cuadricula y una orden de NO INNOVAR de un juez con un numero de causa…y se abrió una esperanza. ¡Por fin! desde mis 19 años una gota de mi sangre podía servir para encontrarlos… Pensé. Entre otras cosas, agradezco a la vida mi supervivencia porque me permite buscar justicia para ellos...

Maco con su infinita paciencia y su contención, me cuenta que ahora si podemos pedir legalmente el permiso para la exhumación, hicimos 2; creo que allí empecé a velarlos…lloramos con las antropólogas y ellas pedían perdón por no encontrarlos, ¿ellas? Nuevamente, ellas que con extrema delicadeza metían sus manos en esa tierra, que cavaron mas allá de lo necesario, que me abrazaban en cada posibilidad meticulosamente investigada…ellas me ayudaron a sentir que hicimos todo lo humanamente posible.

Perdón nos tiene que pedir el ESTADO, por los crímenes de lesa humanidad y por impedir que enterráramos a nuestros muertos, por pasar casi 40 años sin poder darles la bendición que hoy los religiosos me ayudaran a concretar, perdón por no saber dónde ponerles una flor hasta el año 2014, perdón por todo el llanto de impotencia y el nudo en la garganta al no poder explicarle a mis chicos ¿En qué lugar del cementerio están mis viejos?
El perdón que por primera vez pronunció un presidente en nombre del Estado, recién en el año 2004. Y hoy más que nunca necesitamos que ese perdón no quede en un “como si”, solo con un cartel informativo.  Hoy ese perdón tiene que sostenerse como política en derechos humanos. La reparación del ESTADO debe iniciarse con un Secretario de DD.HH. que nos pida perdón por el negacionismo que sostiene y que se comprometa a seguir investigando, a seguir financiando los juicios, las unidades especializadas; a instar a la justicia  para que con celeridad y cumpliendo la ley, encarcele a todos los responsables y cómplices del Terrorismo de Estado.

Para seguir buscando respuestas,  se necesitan recursos que el Estado ponga a disposición  y promueva desde su discurso, la convicción de buscar la VERDAD y la JUSTICIA.  El juez que nos toco fue un ejemplo de ello y hoy tenemos que apoyar al Dr. Rafecas, nos gustaría que el Estado que hoy señaliza contribuya verdaderamente en sostener una política de defensa en derechos humanos que respeten las consignas de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.

Los hijos/as y familiares de los asesinados y desparecidos por el Terrorismo de Estado, sus amigos y compañeros no descansaremos hasta que el ultimo de los derechos vulnerados a nuestros deudos, sea reparado, reconocido y sostenga el compromiso del NUNCA MAS, que la sociedad toda grito, en la plaza contra el 2 x 1. Somos garantes de sus derechos, esperamos que el Estado no sea un negacionista intentando avasallarlos.
No descansaremos porque creemos en el valor de la democracia, necesitamos la continuidad en las unidades especializadas de investigación, que no se desmantelen; queda mucho por esclarecer para llegar a la verdad.

Recién el año 2014, supe al fin ¿Dónde están los cuerpos de mis viejos? Recién en el 2015 la fiscal Mercedes Souza Reilly y la unidad especializada en apropiación de bebes me dio la documentación que explicaba que había pasado conmigo cuando los asesinaron. No deben quemarse ni archivarse ninguna documentación, de ningún organismo estatal porque todavía pueden aportar pruebas. El Estado que hoy señaliza debe garantizarnos esa custodia,  para que la Justicia pueda juzgarlos y devolver a nuestras familias los derechos que mancillaron en el pasado.

A cada uno de los que me permitieron llegar hasta aquí les agradezco todo su trabajo y militancia, desde el alma familiar. A los familiares que nos acompañan les agradezco por compartir un momento de tanta intimidad y hacerlo colectivo.

Continuamos exigiendo juicio y castigo para los genocidas y sus cómplices, MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA.
Clara Soledad Ponce.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BARRIOS X MEMORIA Y JUSTICIA